Poder, Sabiduría Y Bondad De Dios

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Usted se ríe cuando le hablo de la resurrección de los muertos, pero tenga en cuenta que para Dios nada es imposible, y además, si la muerte en el hombre es consecuencia de su caída, es lógico aceptar que una vez levantado mediante la redención, vuelva al estado perfecto, sin muerte, dolor ni sufrimientos.
A.- ¿Y los que no sean redimidos?
C.- Los que no se acojan al plan de salvación serán juzgados y recompensados de acuerdo a sus obras.
A.- ¿Así que, salvación para unos y juicio para otros?
C.- Sí, la salvación como una dádiva o regalo para los creyentes fieles. La condenación para los pecadores impenitentes, como pago por sus pecados.
A.- Y si la salvación es concedida a algunos por gracia, sin merecerla, ¿por qué Dios no la extiende a todos los que no la merecen? ¿Por qué a unos les extiende su misericordia y a otros les aplica la justicia? ¿No hay en eso parcialidad?
C.- Parcialidad no, pues «Dios no hace acepción de personas», pero eso no quiere decir que Dios no sabe valorar entre persona y persona de acuerdo a los sentimientos y forma de actuar de cada uno. Además, si al principio Dios no obligó al hombre a permanecer en gloria, tampoco después obligará para que vuelva a la gloria. Si los cristianos usáramos la fuerza o la coacción para imponer a los demás nuestra doctrina, sería esto un acto de injusticia; pero si el evangelio se predica a todos, si a todos se enseña una doctrina capaz de superar al hombre, y elevarlo por encima de sus bajas pasiones y de las miserias de esta vida; si el plan de Dios para redimir al hombre se extiende a todos por igual, los que ahora rechazan esas manifestaciones del amor de Dios no podrán decir con razón que es injusticia o parcialidad cuando se vean excluídos de la gloria eterna que disfrutarán los salvados.
A.- En ese caso, estaría bien que Dios se lleve a esa gloria a los que él quiera, pero ¿por qué tiene que condenar a los demás? ¡Que nos deje tranquilos y no tenga que ver con nosotros!
C.- ¡Ah! pero no sería perfecto el plan en ese caso. El pecado ha sido causante de todos los males; para destruir todos los males es necesario destruir al pecado, y por tanto a los que hacen pecado. Si usted no quiere perecer definitivamente, lo que tiene que hacer es acogerse al plan de salvación, reconociendo sus pecados, confesándolos y pidiéndole a Dios que le perdone. Poniendo fe en Jesucristo como su Redentor, El le perdonará por gracia, y su gracia le ayudará a dejar de pecar en lo adelante. Es su gracia la que capacita para obedecer la Ley de Dios.
A.- Bueno, yo me ajustaría a todo lo que fuera necesario si estuviera seguro de que las cosas son así como usted dice, pero yo tendría que ver para creer. Ni siquiera estoy seguro si de verdad hay o no hay un Dios.
C.- Esa es una salida falsa que muchas personas toman por excusa, como si toda la creación no fuera testigo elocuente del Creador. Acerca de la realidad de Dios podremos razonar en otra ocasión, por ahora me basta que usted admita que, de haberlo, como yo sé que hay, Dios todo lo puede, todo lo sabe, es bueno, y además es justo.

Ev. B. Luis, U.M.A.P., 1966

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